A dos meses de atravesar uno de los momentos más delicados de su vida, Joaquín Levinton volvió a hacer lo que mejor sabe. Regresó a los escenarios para reencontrarse con su gente, con emoción, humor y autenticidad. El líder de Turf regresó a los shows en Córdoba con una puesta en escena tan inesperada como simbólica, que rápidamente se volvió viral.
Lejos de una entrada tradicional, Levinton apareció a bordo de una ambulancia. Las pantallas del predio comenzaron mostrando titulares y recortes de noticias sobre su internación de diciembre. Luego, la cámara enfocó el ingreso del vehículo de emergencias. Dos enfermeras bajaron una camilla cubierta por una manta blanca y la trasladaron hasta el centro del escenario.
En medio del silencio expectante y hasta cierto desconcierto del público presente, empezó a sonar la música. Y entonces ocurrió el momento más esperado: Joaquín saltó de la camilla y comenzó a interpretar ‘No se llama amor’, desatando una ovación inmediata. Así, selló su vuelta en el marco del Cosquín Rock, transformando una experiencia límite en un giro artístico súper original.
El episodio que puso en pausa su carrera ocurrió meses atrás, durante una madrugada en un bar porteño de Palermo. Allí, Levinton comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho. La situación se agravó rápidamente: sudoración intensa, presión elevada, descompensación y un visible estado de angustia. Buscó ayuda en el lugar y fue asistido de inmediato por un mozo.
JOAQUÍN LEVINTON REGRESÓ A LOS ESCENARIOS CON UNA SÁTIRA DE SU INFARTO Y SE HIZO VIRAL
Gracias a la rápida reacción del personal, se dio aviso al SAME. En pocos minutos, una ambulancia llegó al lugar y realizó las primeras atenciones. Luego, Levinton fue trasladado de urgencia al Hospital Fernández, donde los médicos confirmaron una obstrucción arterial. Allí se le practicó un cateterismo y se le colocó un stent, procedimiento clave para estabilizarlo.
El diagnóstico de Joaquín fue claro: infarto agudo de miocardio detectado a tiempo. Esa velocidad en la atención fue determinante para su recuperación. Tras varios días de internación y controles, el 15 de diciembre recibió el alta médica y pudo regresar a su hogar.
Desde entonces, Levinton manifestó en distintas oportunidades su agradecimiento a los profesionales de la salud. Destacó la excelencia, la humanidad y la rapidez con la que fue asistido desde el primer minuto, reconociendo que sin ese trabajo coordinado, el desenlace podría haber sido muy distinto.
Su regreso a los escenarios no fue solo un show: fue una declaración. Una forma de decir “estoy acá”, de agradecerle a la vida una segunda oportunidad y de compartirla con quienes lo acompañan desde siempre. Entre aplausos, emoción y música, Levinton transformó un susto en una verdadera experiencia de vida para celebrar, ahora que el susto y el miedo quedaron atrás.
