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Cada vez más familias no pueden pagar sus deudas: los balances de los bancos exponen el ajuste de Milei

Los balances anuales de los principales bancos privados del país, presentados este jueves, dejaron al descubierto una realidad cada vez más extendida: el crecimiento de la incapacidad de las familias para pagar sus deudas. Detrás de los números fríos del sistema financiero aparece una tendencia social cada vez más clara: el ajuste del gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo empuja a cada vez más trabajadores a endeudarse para llegar a fin de mes, mientras los salarios deprimidos vuelven imposible pagar esos créditos.

Los resultados correspondientes al cierre de 2025 de entidades como Banco Macro, BBVA, Grupo Financiero Galicia y Grupo Supervielle reflejan un deterioro marcado en los cobros de los préstamos. La morosidad aumentó de forma significativa y llevó a los bancos a elevar sus previsiones por créditos que probablemente no se cobren.

El caso de Supervielle es ilustrativo: el ratio de morosidad trepó al 5% en el cuarto trimestre de 2025, cuando un año antes era apenas del 1,3%. Al mismo tiempo, las previsiones por incobrabilidad se dispararon hasta $106.600 millones, más de seis veces lo registrado en igual período del año anterior. El costo del riesgo se multiplicó en pocos meses, reflejando que cada vez más clientes no pueden cumplir con sus pagos.

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Un fenómeno similar se observa en el balance de Banco Macro. Allí el nivel de cartera irregular también llegó al 5%, cuando un año antes se ubicaba en el 1,3%. Para cubrir posibles pérdidas, el banco elevó el ratio de previsiones sobre préstamos al 5,6%, más del doble que a fines de 2024.

En el caso del Grupo Galicia, el stock de previsiones por incobrabilidad alcanzó los $776.187 millones, un aumento del 130% interanual. Solo en el último trimestre del año el grupo destinó más de $340.000 millones a cubrir créditos que podrían no recuperarse.

La tendencia también aparece en BBVA, donde los préstamos en mora subieron al 4,18% en el último trimestre del año. En todo el sistema financiero, el incumplimiento de las familias alcanzó en diciembre de 2025 el nivel más alto en 18 años: 9,3%, según datos del Banco Central. La mora llegó a ese mismo nivel en tarjetas de crédito, alcanzó el 12% en préstamos personales y el 5,8% en créditos prendarios.

El endeudamiento como no salida a la crisis social

Lejos de ser un fenómeno aislado, el aumento de la morosidad refleja un proceso social más profundo. Durante el último año, el crédito se convirtió para millones de trabajadores en una forma de sobrevivir frente a la pérdida del poder adquisitivo. Con salarios pulverizados por la inflación, recortes del gasto social y un mercado laboral cada vez más precarizado, cada vez más hogares recurren a tarjetas de crédito, préstamos personales o financiamiento para cubrir gastos básicos.

Pero esa “solución” tiene un límite evidente: los mismos ingresos de miseria que obligan a endeudarse hacen imposible luego pagar las cuotas. Así, el endeudamiento masivo termina convirtiéndose en una trampa financiera.

Los propios informes bancarios reconocen que la caída de la actividad económica, las tasas de interés reales elevadas y el deterioro de los ingresos de los hogares afectaron la capacidad de pago de los clientes. En otras palabras: el programa económico del Gobierno golpea directamente sobre la posibilidad de las familias de pagar sus deudas.

Una salida para las grandes mayorías

Durante años, los bancos obtuvieron enormes ganancias a partir de tasas elevadas y distintos mecanismos de valorización financiera. Ahora, cuando el deterioro social empieza a impactar incluso en sus balances, las entidades buscan reforzar las cobranzas, aumentar previsiones y reorganizar sus carteras para preservar sus ganancias.

El problema de fondo, sin embargo, no es financiero sino social. El aumento de la morosidad es el reflejo de una economía donde los salarios no alcanzan para vivir y donde cada vez más trabajadores dependen del crédito para cubrir gastos básicos. Mientras el Gobierno insiste con su discurso de “estabilización”, la realidad muestra un país donde la deuda de las familias crece al mismo ritmo que el ajuste.

Para millones de trabajadores, el modelo de Milei y Caputo significa algo muy concreto: vivir endeudados. La crítica situación internacional abierta por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán pone a la economía Argentina ante mayores dificultades. No pueden ser los trabajadores y sus familias quienes sigan pagando los costos, es momento de ponerle un freno al Gobierno y pelear por imponer medidas que recompongan los ingresos de las grandes mayorías, afectando al capital financiero.

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