25.4 C
Paraná
InicioPolíticaA todo o nada contra las PASO, aportes electorales con ideología y...

A todo o nada contra las PASO, aportes electorales con ideología y Milei quiere el voto de Cambiemos

Glaciares congelaron el Congreso

El destino de las reformas es siempre resbaladizo. La mayoría de ellas suele volverse en contra de quienes las crearon, como pasó con las mismas PASO. Debutaron con el extraordinario éxito de Cristina en 2011, pero sepultaron al peronismo en 2015. El Gobierno igual amenaza al Congreso con más reformas. En su discurso Milei prometió que irán 90 proyectos: 10 por cada uno de los 9 meses del año legislativo.

Quizás ahora logren aprobar que los jueces usen toga, outfit que el renunciado Cúneo Libarona llegó a justificar en la primera versión de la desatinada ley de Bases, recordando que en la Suprema Corte había desde hace mucho tiempo un perchero para colgarlas. Con esos proyectos, alardeó Milei, quedará diseñada “la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”.

La oposición retruca con que el Gobierno necesita mantener el Congreso abierto para que no se hable de la economía. El debate de la ley de glaciares, sin embargo, congeló la actividad legislativa. Permitió que se entreguen los diputados y senadores a viajar por el mundo, al menos donde el espacio aéreo no está contaminado por el clima de guerra. Mandó el debate a audiencias y comisiones que dilatan la reapertura de las sesiones.

Tentaciones autoritarias

La política es el territorio de la ironía, como lo prueba el argumento que dio Milei ante el Congreso para justificar la reforma. “Necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral, para que los representantes sean responsables ante sus representados”, argumentó. No era el más indicado para dar clase de legitimidad de representación.

Sus elencos se alimentan del transfuguismo político, donde dirigentes que fueron votados como oposición se lucen como oficialismo. En su gabinete seis de los nueve ministros han sido funcionarios o punteros del PRO (Monteoliva, Mahiques, Caputo, Santilli, Sturzenegger y Quirno). Toquetear el reglamento electoral es un ardid de las administraciones autoritarias.

Ya desde el primer Perón se ensayaron reformas para consolidar el poder. Reformó la Constitución, tuvo reelección y modificó las normas electorales en su favor -elección uninominal de los diputados (el sueño confesado de Santiago Caputo, víctima de una sobredosis de Netflix)-. Las elecciones de 1951, encima, se hicieron bajo el estado de sitio.

Matar las PASO, innegociable

El menú de reformas incluye una sola que es innegociable: la abolición o suspensión de las PASO. Sin PASO y con boleta única, los partidos no reciben subvención para impresión. Ese dinero es el que alienta la tarea de los partidos. Además, en particular para el peronismo, la distribución de boletas ha sido un método de campaña refinado que el peronismo se atribuye como una clave de su éxito en los grandes distritos.

Sin boleta, no hay nada que distribuir ni pretexto para movilizar la calle. El gran recurso del Gobierno para ganar ha sido desmovilizar al peronismo del interior, que se quedó en casa en 2023 y miró por TV cómo Massa y el peronismo del AMBA eran derrotados.

En el menú de reformas que el Gobierno filtra, se incluye la eliminación de los espacios en los medios audiovisuales. Este recurso ha ido perdiendo utilidad. En las elecciones de 2025, al menos en el orden nacional, no atrajo la atención como antes, cuando agobiaba al público.

Cuando se les piden explicaciones a los funcionarios, citan un recurso contra la ley de imponer los avisos gratuitos a los medios que ha llegado a la Suprema Corte. Lo presentó el grupo América y puede ser el golpe final a los espacios gratis. La compensación de esa carencia se traslada, siempre en el menú oficial, al mercado.

Sin financiamiento oficial y levantando los techos del financiamiento privado se busca beneficiar la relación entre los partidos y sectores empresarios, que siempre ha sido importante para todos los partidos.

Un consenso de los expertos dice que el financiamiento estatal favorece a las izquierdas y el financiamiento privado favorece a las derechas. Pero no está probado que en la Argentina los mecanismos legales modifiquen la tendencia del voto.

Consuelo: todos votan siempre igual

Ni la Boleta Única ni la suspensión de PASO lograron modificar las tendencias históricas del voto. En 2025 el oficialismo repitió el porcentaje de la coalición del no peronismo, que circuló hasta 2023 en Cambiemos. Milei sacó los votos de Macri. El peronismo retuvo 33,7% de los votos, algo menos de lo que sacó Massa a presidente en la primera vuelta del 2023.

Sin PASO o con PASO, con sábana o boleta única, los resultados dan más o menos lo mismo. La política, después de todo, se resuelve en una democracia con la representación. Lo que hace falta es que los dirigentes sepan representar a sus votantes. La crisis de las dos coaliciones -del peronismo y del no peronismo- en 2023 disparó el balotaje que lo hizo presidente a Milei.

El desafío para el 2027 es que el mileísmo asegure el apoyo del votante promedio de lo que fue Cambiemos. En 2025 lo logró. El peronismo descabezado trabaja sobre ese electorado de casi 34 puntos, que lo votó en 2025 en el peor momento del partido.

El oficialismo salió a buscar el apoyo de los gobernadores, en especial del peronismo no K y de otros partidos. Lo obtuvo para la serie de victorias legislativas en las sesiones extraordinarias de este verano. Premió a algunos de ellos invitándolos a una semana de promoción del país en Nueva York.

Despolarizar y tirar al centro

El Gobierno necesita tenerlos agarrados y contentos porque del otro lado ya hay competencia para capturar a esos sectores no K para un formato renovado del centro moderado. Es el proyecto de Miguel Pichetto y otros: formar un Frente Nacional con el peronismo no K y ampliarlo a otros sectores del centro no peronista que se animen a montar una polarización con el mileísmo en 2027.

Este armado imagina que haya una PASO entre ese centro ampliado, hoy llamado Frente Nacional en los papeles de sus estrategas, para competir con el peronismo de Axel Kicillof, al que creen encapsulado en un discurso viejo y que se dirige más a los dirigentes del peronismo que al electorado del interior.

Este intento marcará la política de los próximos meses. Pichetto y Emilio Monzó -uno de los constructores de Juntos por el Cambio en 2015- imaginan una primera manifestación pública en abril, con dirigentes de todo el país. Como para localizar voluntades, buscan actividades con peronistas críticos de la conducción de Cristina y que necesitan encontrar alguna apertura que les dé un futuro lejos del axelismo y también del cristinismo de tobillera.

El jueves de esta semana un grupo que integran Miguel Pichetto, Guillermo Michel, Nicolás Massot y otros, visitará Expoagro en San Nicolás. Monzó estará este lunes, como adelantado, en la cena inaugural. Pichetto, aficionado a los gestos estridentes como visitar a Cristina y hacer actos con Guillermo Moreno, hará una visita a Siderca, en Campana. Una manera de meterle el dedo en la oreja a Milei, enojado con los dirigentes del grupo Techint.

2027: la sombra de la deuda

Este grupo se reunió esta semana en el Congreso con dos economistas de la consultora Equilibra, Martín Rapetti y Diego Bossio, para escuchar una exposición sobre la coyuntura. La conclusión es ya su lema de campaña: lo fiscal es necesario, pero no suficiente.

Rapetti comparó los primeros 28 meses con los de tres experiencias de estabilización: el Plan Austral, la convertibilidad impulsada por Domingo Cavallo en los años noventa y el programa actual de Milei. Planteó que los tres planes lograron en su arranque cierto ordenamiento nominal y alivio inflacionario, pero enfrentaron tensiones crecientes en el frente cambiario y externo a medida que avanzaban los meses.

El fantasma de este ciclo es, según uno de los cuadros que mostraron, el peso de los vencimientos de deuda del año que viene. Las elecciones se harán en un clima apurado por la necesidad de pagar, en total, USD 18.800 millones. ¿Cuál Trump estará en ese momento para auxiliar al Gobierno?

Tampoco ese punto será tan importante porque el resultado de 2025 repitió tendencias anteriores, y quizá la ayuda de los EE. UU. fue más un golpe psicológico que un impacto en el resultado electoral, que hubiera sido el mismo sin ese auxilio.

La crítica del grupo que integraban, entre otros, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Gustavo Bordet, Kelly Olmos, Ernesto Pipi Alí y Marianela Marclay, fue a la pobrización del empleo. Recordaron la chanza de Robert Reich, que era ministro de Trabajo de Bill Clinton, momento cuando se creaban 200 mil puestos de trabajo por mes. Lo importante es también lo que se paga. Reich contó que un hombre que lo paró en la calle lo felicitó: “Claro, señor ministro, muchos trabajos nuevos. Ya tengo tres para llegar a fin de mes”.

La nostalgia no es una estrategia

Los radicales en recuperación del tsunami Lousteau-De Loredo eligieron para mostrarse la sede porteña del Comité Nacional. Será en un homenaje a Raúl Alfonsín al cumplirse 99 años de su nacimiento, y a los diputados nacionales de la UCR que ingresaron a la cámara en 1983.

Habrá recuento de filas y estarán tres supérstites de la primavera alfonsinista: Marcelo Stubrin, que fue vicepresidente del bloque que presidía César Jaroslavsky; Jesús Rodríguez, que era el diputado más joven en ingresar al Congreso; y Juan Manuel Casella, que era el más viejo.

La emergencia de la marca UCR es más grave que la del peronismo. El partido ha sido desalojado del palacio del Congreso. Después de las elecciones quedaron sólo 6 diputados. Los otros se fueron a bloques ajenos. La oficina que fue de Jaroslavsky -como lo indica una placa en la puerta- en el segundo piso del palacio se la quedó Gabriel Bornoroni, presidente del bloque de La Libertad Avanza.

La UCR la tuvo durante 40 años. Cuando Mario Negri presidía el bloque, hasta 2023, llegó a tener 44 diputados. Los 6 que quedaron (los preside Pamela Verasay) fueron enviados un edificio anexo en la avenida Rivadavia, en el conurbano legislativo. También perdieron las oficinas del 5° piso del anexo. Allí se instaló también LLA y removió la placa que le daba el nombre de Ricardo Balbín.

Jesús llegará al acto después de un viaje a Guatemala en donde participó de unas jornadas organizadas por el PNUD (Agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo) junto a estrellas de la región como Carlos Ominami, ex ministro del primer gobierno de la transición en Chile, el escritor Jorge Castañeda, el también ex ministro de Chile y ex secretario de la OEA José Miguel Insulza.

Estas reuniones se hacen anualmente y entre los expositores estuvo el politólogo Levitsky, autor de libros como “La tiranía de las minorías” y “Cómo mueren las democracias”, escritos en colaboración con Daniel Ziblatt. En estas reuniones suele haber una representación del peronismo. Antes han concurrido Felipe Solá y Jorge Taiana.

Este año fue la antropóloga Sabina Frederic, que fue ministra de Seguridad de Alberto Fernández. Jesús Rodríguez redondeó desde Guatemala la exposición de este jueves, que seguramente incluirá la frase del premier de Canadá Mark Carney del discurso de Davos: la nostalgia no es una estrategia.

El crimen no paga

Cualquier reforma improvisada se te puede volver en contra. El peronismo invertebrado que ha legado Cristina es el más débil de la historia. Generó la economía que le dejó al país en 2023. Perdieron las elecciones en manos del pequeño Milei, creado por el peronismo para derrumbar a Cambiemos y le dejaron en bandeja el poder a un presidente débil sin respaldo propio, que no tiene plan y que no tiene a dónde regresar.

Toto Caputo se quejó del riesgo Kuka ante los empresarios de Córdoba y Mendoza, pero debió reparar en que la debilidad del Gobierno es un riesgo más difícil de remediar. Textual de la confesión de Caputo ante la Fundación Mediterránea: “En Argentina definitivamente el riesgo político influye, el riesgo Kuka está y sigue estando y uno no puede pelearse contra eso. Quiere decir que el mercado implícitamente sigue priceando un riesgo Kuka de casi 300 puntos básicos, porque es 230 contra 570 que hay hoy”.

La profesión de fe en el riesgo Kuka justifica, en palabras del ministro, el reconocimiento de los gobernadores que el gobierno ha capturado con el Grupo Gobernabilidad. El ademán de Miguel Pichetto conduce a eso, como él le dijo a Cristina en la calle San José. Confesó: “Coincidimos -contó al salir- en la necesidad, eso se lo transmití yo, mi visión respecto a la construcción de un frente nacional, algo parecido a lo que construyó Lula para enfrentar a Bolsonaro”.

“Me imagino -siguió Pichetto- con todos los partidos democráticos del centro nacional, que pueden confluir en un programa que tiene que ser capitalista, productivo, nada de un esquema viejo, intervencionista, el Estado presente, toda esa paparruchada que ya fracasó y que además forma parte de una estética vieja.”

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS