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Hallazgo bajo la plaza 25 de Mayo: cómo eran los antiguos surtidores en Rosario

El hallazgo de una parte de un antiguo surtidor y su tanque de combustible debajo de la plaza 25 de Mayo puso a trabajar a la memoria y a la historia ¿Qué era? ¿Cómo funcionaba? ¿Por qué estaba en pleno centro de Rosario? “Es un misterio para las generaciones actuales”, dijo el historiador Miguel Carrillo Bascary a La Capital.

Para los que peinan canas o tienen buena memoria, “es un recuerdo de una situación cotidiana y natural”, aseguró. En la década de 1980, las estaciones de servicio cambiaron su fachada, pero lo que hoy conocemos, hace más de 50 años era totalmente distinto. De todos modos, sí se conservó la forma de disponer del combustible. “En muchos casos eran simples surtidores con un depósito subterráneo de forma cilíndrica”, explicó el historiador y docente en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

La forma del contenedor en cilindro no es casualidad: permite soportar la presión del líquido sobre las paredes y favorece que no haya pérdidas, según describió. Que se instale debajo de la calle también formaba parte del plan: “Así mantiene una temperatura más estable, a diferencia de estar expuesto al sol o el agua, que puede generar dilatación o roturas con el paso del tiempo”.

Estas estaciones de servicio se repartían por toda la ciudad. La plaza 25 de Mayo destapó recuerdos de surtidores en Oroño, entre Salta y Catamarca, y Francia, entre Salta y Catamarca. También otro por calle Cochabamba y Moreno, uno al salir del túnel Celedonio Escalada por calle Junín y uno en la YPF de Avellaneda y Córdoba, llamada adrede “El Surtidor”, que hasta hace unos años conservó la posta de la antigua estación.

Todos estos sitios tenían un común denominador: espacios abiertos que permitían comodidad para la maniobra con automóviles y la carga del tanque. “De tal manera que es factible que existan depósitos similares por la ciudad. No creo que se hayan tomado el trabajo de sacar los tanques y rellenarlo”, aseguró Carrillo Bascary. Justamente esto es lo que sucedió al descubrir la estructura. Los arqueólogos que trabajaron en el hallazgo aseguraron que las paredes estaban en buen estado y que se podía seguir con los trabajos de remodelación de la plaza sin inconvenientes.

>> Leer más: Bajo la plaza 25 de Mayo: hallaron en pleno centro de Rosario un antiguo tanque de combustible de 1925

La hipótesis del Centro de Estudios en Arqueología Histórica de la UNR, a cargo de analizar el hallazgo, es que dicha estación servía para abastecer a los vehículos oficiales de la Municipalidad de Rosario. Sin embargo, Carrillo Bascary fue contundente al relatar los diferentes usuarios que pasaban por allí, entre los que se encontraban conductores particulares, taxistas, camioneros y motociclistas: “El de Laprida y Córdoba era el más grande, aunque pocas veces había formada filas de autos, y tenía una botella que permitía ver el líquido y cómo pasaba por la manguera. Después chupaba y lo llevaba a un vaso, que medía la cantidad de combustible. Después pasaba por la maguera a los vehículos”.

En Rosario, el gobierno de facto del capitán Augusto Félix Cristiani (1976-1981) ordenó la clausura de estos espacios. Según el historiador, esta medida obedecía a una cuestión de seguridad, “porque tener una venta de combustible en esas circunstancias no era muy seguro”.

El interés de algunos empresarios estacioneros para que estos surtidores dejen de abastecer a la ciudad también fue uno de los motivos que deslizó el historiador. Y recordó: “La Capital publicó en aquellos años una nota donde hablaba una persona que regenteaba estos surtidores y contaba, muy amargamente, que se quedaba sin su fuente de trabajo después de tantos años de estar trabajando en ese servicio”.

¿Y la lata?

En el piso se recuperó un contenedor de hojalata que originalmente contenía alcohol, de la marca Alma perteneciente a la empresa Helios S.A., un producto muy usado en la década del 30. La compañía también era la fabricante de las lámparas Alcoholuz y desde el Centro de Estudios en Arqueología Histórica estiman que la lata era para encender lámparas de esa marca.

De todas formas, Carrillo Bascary dejó abierta la posibilidad de que se trate de otro producto que vendían en las estaciones de servicio antiguas: “En estas circunstancias es algo que no podemos comprobar”.

Remodelación del la plaza 25 de Mayo y hallazgo

Una de las obras proyectadas para celebrar el Tricentenario de Rosario sacó a la luz una anécdota poco conocida de la historia de la ciudad. Mientras se realizaba el recambio del piso del perímetro de la plaza 25 de Mayo, se encontró un recinto subterráneo que alojaba a un tanque de combustible.

Por entonces, cuando los obreros trabajaban en la esquina de Córdoba y Laprida, se encontró una tapa de inspección, similar a las que emplean las empresas de servicios públicos. Al abrirla se encontraron que conducía a un depósito subterráneo, probablemente construido en 1925.

El análisis de los arqueólogos

De acuerdo al informe de los profesionales, la construcción es una cámara de unos cinco metros por dos y consiste en un recinto de mampostería de ladrillos, cubierto con una losa de bovedilla de ladrillos como “encofrado perdido” de una capa superior de hormigón, de unos 30 centímetros de espesor.

Al recinto se accede mediante una trampilla de unos 40 x 60 centímetros, cubierta con una tapa de marco de hierro y unos peldaños de hierro amurados al hueco, de tamaño ajustado a una persona.

>> Leer más: Hallazgo histórico en el patio de la Facultad de Humanidades

El interior de mampostería no está revocado, con los ladrillos a la vista y pilares esquineros de refuerzo. La obra está en perfectas condiciones, sin filtraciones ni humedades de cimiento y con la losa sin deterioros. Se observaron algunos escombros, pero resultaron de las sucesivas aperturas de la tapa superior.

PLANO

Lo que más llamó la atención es que, dentro del recinto, se encontró un tanque de hierro de tapas remachadas, cuyo contenido era aparentemente una sustancia grasa, probablemente gas oil destinado a vehículos, ya que dicho tanque presenta un tubo de acero para extracción manual del combustible y una espita con válvula, probablemente para evacuación de gases.

Pudo verse un caño de hierro, corroído y de uso desconocido, apoyado en el tanque. No se evidenciaron restos del combustible original.

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